Capitulo 07

1346 Palabras
CAPITULO 07 Una que no pudo sacar de su mente fácilmente y entre más lo pensaba más razonable se le hacía, — Acepto servir está noche. — Respondió la joven de ojos azules zafiro viendo seriamente a la jefa de las sirvientas. — Estarás en el área de la cocina, tu trabajo te lo indicara uno de los ayudantes del Cheff, ve y date un buen baño y viste el atuendo que hay en tu cama, al salir te esperara una compañera que enviaré a qué te acompañe a la bodega de la cocina y te dará indicaciones. — Dicho eso último, finalmente la señora de cabello rubio llamada María se marchó de ahí. La princesa Virginia observaba la ropa en una de las cuatro camas que había en la habitación, al lado de dicha cama individual había una pequeña mesita poseedora de dos cajones y con una lámpara sencilla encima. El piso de la habitación era de madera pero una muy fina y hermosa, las ventanas que tenía la amplia habitación eran solo dos, pero bastante anchas, Virginia podía observar el paisaje a través de ellas, el hermoso jardín que estaba en frente dando paso a un laberinto decorativo. Podía ver qué después de ese jardín había otro edificio a distancia y al sector derecho de ese se veía un castillo hermoso, el cual Virginia supuso era de algún familiar cercano del Rey o quizá el de la Reina. La hermosa princesa de cabello castaño se dirigió al baño, un único baño no muy amplio el cual compartiría de ese día en adelante con tres mujeres más, que desconocía por completo como eran tanto físicamente como en sus personalidades. "Seguramente no me tratarán bien, puede que incluso sean las espías que me mantendrán vigilada impidiendo que escape de aquí" Pensó la bella mujer de dieciocho años decaída. Finalmente ingresó al baño y quitándose toda su ropa por completo se aseo después de cuatro días de viaje en los que había sufrido mucho. Media hora después, cuando Virginia salió del baño y comenzó a vestirse, notó que había un espejo largo cercano a una de las camas, supuso que pertenecía a la mujer que dormía en la última cama, la princesa se acercó para ver cómo lucía con el atuendo puesto. Cuando se vió al espejo no pudo evitar comenzar a llorar, esa no era ella y esos colores negros con blanco no eran para nada los alegres tonos de los hermosos vestidos volados que adoraba usar. Virginia cayó sentada en el piso de madera, comenzando a llorar aún más que antes como una pequeña niña desesperada. "Quiero volver a Gorian… Tengo miedo y no me gusta para nada este lugar… Quiero ver a mi padre y quiero abrazar a mi prometido Ethan, no quiero estar aquí, tengo que huir… ¿Por qué no han venido aún por mi? ¿Por qué no se escucha nada de ellos? ¿Me han olvidado? ¿Me han dejado de lado? ¿Aún no se han preparado para venir a mi rescate? Podría ser que… No… Imposible, no pueden estar muertos… Quiero ver a mi mamá y mi hermanito" Virginia no dejaba de llorar recordando a los seres más importantes en su vida, como su padre el Rey de Gorian Jhon tercero Wiztan, su prometido el Márquez Ethan Walsh, su madre la concubina Leticia y su hermano menor por parte de ambos padres, el joven príncipe Leonardo. Sabía que la única forma de saber lo que había sucedido con ellos era yendo a esa fiesta como sirvienta y escuchando los rumores, la única manera de intentar huir era aprovechando lo poblada que eran esas actividades y con suerte nadie prestaría atención a ella por disfrutar de la lujosa velada. ********** Mientras tanto el Rey de Maita, Lance Lamparth estaba a unos escasos diez metros del castillo del joven príncipe heredero. — Sabes Allen, hay cosas que no entiendo de Jhon tercero. — Dijo el Rey Lance con una expresión bastante seria. — ¿Cómo que cosas? Es un maldito viejo loco que no tiene nada mejor que hacer que molestar a otros Reinos, tienen muchos enemigos por ello. — Respondía de inmediato el Barón Jones, sin siquiera escuchar por completo lo que diría Lance. — No me vayas a decir que te arrepientes de atacar Gorian por qué entonces pensaré que te has golpeado la cabeza con fuerza. Lance sonrió ante el comentario de su amigo. — No es nada por el estilo, pero no entiendo cómo pudo aceptar tan fácil el dejar ir a su supuesta hija amada y favorita, me hace preguntarme si realmente es así y no nos han mentido para que nos fuéramos y poder preparar un ataque sorpresa. — Tiene mucho sentido lo que dices. — Contestó de inmediato Allen. — Pero ese viejo jamás pensaría en algo como eso, comprobé que esa niña es efectivamente su tesoro más preciado, aunque quizá si nos dejó traerla para tener tiempo de preparar un ataque y recuperarla, quien sabe hay padres que fingen ser buenos y amorosos con sus hijos y realmente los entregarían a la primer oportunidad. Antes de que el Rey de Maita pudiera decir algo más al respecto a su amigo, una pequeña figura venía corriendo a toda prisa hacía él. — ¡Papá! — Gritaba emocionado el pequeño príncipe de cuatro años de edad. — ¡Papá has venido a verme! Lance Lamparth extendió sus brazos de par en par mientras se agachaba para recibir a su hijo en ellos, quien de inmediato se lanzó abrazando con fuerza a su querido padre. — ¡Te extrañé papá! — Dijo sonríente el pequeño niño con sus gorditas y sonrojadas mejillas. Lance sonrió dulcemente respondiendo a su hijo con un suave "yo también te extrañé" pero la pregunta que hizo después el niño hizo que su padre pusiera una expresión seria. — ¿Ya has traído a mamá? ¿Ya puedo verla? — Preguntó impaciente el pequeño, una pregunta que era bastante habitual, ya que desde la muerte de la Reina de Maita, Casandra, siempre que Lance se ausentaba y volvía, su hijo pensaba que la vería junto a su padre. — No, ella aún no ha venido. — Dijo Lance mintiendo con una cálida sonrisa a su pequeño. El Rey de hermosos ojos dorados, sabía que el pequeño ni siquiera recordaría bien a su mamá, pues tenía solo tres años cuando ella murió de atroz manera a manos del Rey de Gorian, el enojo en todo su ser se volvía aún mayor por el hecho de que ese maldito Rey enemigo seguía con vida y que aunque tenía en sus manos a la hija favorita de este, no podría acabar con la vida de ella por qué sabía que eso sería menos doloroso para el Rey de Gorian que humillarla y hacerla sufrir lentamente. — Está bien papá, entonces jugaremos juntos, la señorita llamada Abril me ha traído un lindo perrito se obsequio está mañana ¿Quieres conocerlo? — Decía el pequeño niño alegre. Sin embargo la expresión dulce del Rey se volvió una escalofriante. — ¿Has dicho Abril? — Pregunto de inmediato a su hijo y este asintió. — Cuéntame más de la señorita ¿Cómo es ella? — Continúo el Rey preguntando a su hijo y ante las respuestas que esté le dió, se enteró que se trataba de la concubina Abril Brown, hija del Duque Brown de Maita. — Será mejor que te alejes de ese animalito, me han dicho que es muy peligroso. — ¿En serio papá? Se veía bonito. — Si, pero es muy malo, es mejor que compremos uno mucho más bonito después ¿Te parece? — ¿Lo haremos juntos? — Preguntó el pequeño príncipe con su rostro emocionado. El Rey Lance sonrió mientras asentía a su hijo y este se bajó diciendo que harían que se deshagan ya mismo del perrito malo. Una vez que se fue, Allen Jones quien seguía ahí observando la situación veía enojado a su amigo el Rey Lance.
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