CAPITULO 08
— ¿Es en serio? ¿Todo por un simple perrito que obsequió tu concubina? Sabes que Abril Brown es la hija de un Duque, no es cualquier cosa, los rumores de la alta sociedad apuntan a qué está noche anunciaras que Abril pasará a ser tu nueva Reina, después de todo la nación no puede quedarse sin alguien en su posición. — Allen Jones decía aquellas palabras cruzado de brazos y con una apariencia bastante firme y seria a su amigo, sin embargo este no parecía si quiera prestarle atención a lo que le decía.
— Acepte a Abril por qué me era beneficioso, sin embargo nunca he tenido ninguna relación con ella real, nunca me interesó como mujer, por ello fue que le di la posición de Reina a Casandra.
— Es cierto que Casandra era más buena para dicho papel, pero ahora que ya no está y que ha pasado más de un año de ello, deberías también seguir adelante, intentarlo con Abril, quizá no sea una mala mujer después de todo.
— No lo es, al menos no tanto.
— ¿Eh? ¿Enserio? Entonces ¿Que te impide el verla como tú mujer? — Preguntó confundido el Barón Allen Jones.
El Rey de Maita suspiró mientras su mirada dorada se posaba en los arbustos cuidadosamente cortados en llamativas formas de los alrededores.
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Hace seis años atrás.
El príncipe heredero de Maita lanzo la copa de vino que sostenía en su mano derecha con tal fuerza a la pared que el impacto causó que los vidrios se esparzan por todo el lugar.
Lance Lamparth tenía vientres años de edad y recién iba a ser comprometido con la hija del Duque de Maita, la hermosa Abril Brown, mujer de bellas curvas, cabello corto de un rubio claro y de unos hermosos ojos finos de tono verde limón, la mujer tenía una reluciente sonrisa y sus caderas eran un poco amplías pero su altura y delgada cinturita hacía que fuera de las más deseadas en el Reino.
Sin embargo, no era para nada deseada por el príncipe quien no tenía intenciones de casarse aún, Abril tenía una horrible reputación sobre su carácter engreído y de menosprecio a los demás, tenía muchas enemigas en el Reino y Lance simplemente prefería seguir su vida ocupandose de los problemas del Reino más serios y tener sexo casual, era algo que disfrutaba mucho, no sentía que era un hombre nacido para el romanticismo mucho menos se veía como alguien enamorado en un futuro y si esa mujer tenía que ser alguien tan obsesionada como Abril, prefería meterse en el matrimonio con cualquier otra mujer.
El día del compromiso arreglado llegó, era algo que el no podía cambiar, no tenía poder para hacerlo, fue cuando se le ocurrió la idea de fingir tener sentimientos por la hija de un Márquez en Maita, Casandra Forsten la hermosa señorita de solo dieciséis años de edad, la cual en varias ocasiones había mostrado su interés romántico por el príncipe Lance pero este al ver qué era tan joven y pura no quiso involucrarse con ella.
Sin embargo, en ese momento ya no tenía opciones, ya no le interesaba que tan joven era o la falta de experiencia s****l que tuviera Casandra, realmente quería huir del matrimonio arreglado con Abril Brown, así que el príncipe de una forma atrevida y audaz convenció a su padre de sus sentimientos por la hija del Marquéz Forsten, hermana menor de uno de sus amigos más cercanos.
…..
— ¿En serio te has enamorado de la señorita Forsten? Pero, creí que no tenías interés en ella, después de tantos rechazos y tantas mujeres que llevaste a tu castillo a escondidas… Creí que solo querías seguir una vida vacía de libertinaje. — Decía el entonces Rey Arnoldo Lamparth a su hijo con una expresión de confusión.
— Eso fue por qué quería divertirme un poco más antes de mi matrimonio con la mujer que realmente me interesa. — La expresión seria y decidida en el príncipe terminó convenciendo al anciano Rey quien lo había tenido a una edad avanzada, después de años pensando que era estéril por no llegar a tener un hijo con su única mujer y amada Reina Clarisa.
— Pero… ¿Que haré ahora? No quiero quedar en malos términos con el Duque Brown, ya le prometí que su hija sería tu pareja, ella realmente está enamorada de ti y moriría si canceló la unión. — Decía el Rey con una expresión decaída a su hijo.
— La única forma que la aceptaré será siendo una concubina, no creo que alguien como Abril este dispuesta a rebajarse, así que si le dices eso, rechazará la unión. — Contestó sonriendo el príncipe Lance Lamparth.
Sin embargo su plan fracasó totalmente.
El no tenía en cuenta que tan fuertes eran los sentimientos de ambas señoritas, tanto Casandra Forsten, quien acepto de inmediato ser la esposa de Lance a sus dieciséis años y volverse la Reina de Maita aún con todas las responsabilidades que eso implicaba, como Abril Brown, que no le importo rebajarse si sería la mujer del hombre al que tanto amaba.
Ese mismo año el joven príncipe heredero se casó con Casandra Forsten y tomó por concubina a la hija del duque Brown, la hermosa y deseada Abril, al siguiente año, sus padres murieron por un atentado que se sospecho venía del Reino vecino y enemigo Gorian, de inmediato Lance ocupó el puesto de Rey volviendo a Casandra su Reina cuando está tenía diecisiete años.
Su Reinado apenas comenzaba y no podía perder el tiempo buscando la venganza, Lance continúo haciendo prosperar al Reino de Maita y teniendo sexo casual con mujeres que le llamaban la atención, el no había tocado a Casandra aunque está fuera su esposa, ella tampoco le llamaba tanto la atención como mujer.
Pero eso cambio una noche, que parecía ser ordinaria para Lance, pero no lo fue.
…..
— ¡Deja de hacerte la niña buena! ¡El ni siquiera te quiere! Prefiere pasar con cualquier mujer del Reino que contigo, mírate eres tan común, infantil y fea. — Decía la señorita Chantelle Lorens burlándose de la joven Reina de Maita, Casandra Lamparth.
Casandra quien decidió aceptar una invitación de la concubina Abril Brown, jamás se imagino que sería atacada por la mejor amiga de está, quien no solo la acuso de derramar el té encima de ella si no que con esa excusa infundada se lanzó a golpear a la Reina Casandra insultando y burlándose de ella por ser una Reina ignorada y dejada de lado por su marido.
— No olvides que también es una mal educada oportunista; Chantelle. — Decía otra de las amigas de Abril riéndose burlista de la pobre Reina de diecisiete años que estaba sentada en el piso sucia de todo el té y bocadillos que Chantelle le había arrojado encima.
— Casi dos años como Reina y aún virgen y sin dar a luz al príncipe heredero, no eres más que una burla ante todo el Reino Jajaja~
Chantelle Lorens, hija de un Barón, no dejaba de reírse de la enemiga de su mejor amiga.
— ¿Por qué me haces todo esto Abril? Creí que podríamos llevarnos bien. — Dijo Casandra comenzando a llorar.
En ese instante Abril se levantó de su asiento acercándose a la bella y jovencita Reina de cabello n***o rizado y largo, tomándola del mismo jalando hacía atrás y haciendo que la vea directamente a los ojos.
— ¡¿Amigas?! ¡No me hagas enojar más de lo que ya estoy! ¡Tenías que decir que no! ¡Debiste negarte maldita niña fácil! ¡Aceptaste ser su mujer y quitarme mi lugar como Reina! ¿Sabes que es lo que más disfruto de esto? Que tú desgracia es peor que la mía, por qué eres la Reina y los años pasan y sigues sin llamar su atención ni un poco y aunque yo soy una simple concubina, sigo siendo la hija de un poderoso Duque y tarde o temprano el estará obligado a avanzar conmigo y tú seguirás ahí, de adorno sin significar nada. — Los ojos verdes limón de Abril veían burlista a Casandra, quien solo deseaba que Abril se cansé de molestarla y se vaya.