GIA Con suma devoción llevaba mi mirada hacia el enorme altar que tenia delante, tomando una delicada astilla de madera seca tome fuego de una de las velas encendidas para posteriormente prender la llama principal, el olor a diversos hierbas inundaba el lugar, era el santuario de la villa a la que hora denominaba mi hogar, el silencio era dominante, no deje que eso me incomodara y me arrodille en el suelo para después inclinar mi cuerpo hasta que mi frente toco el suelo. Uno. Dos. Tres. Reverencie a las deidades a las que tanto agradecía por haberme concedido una lengua afilada y el triunfo sobre mis enemigos, la estatua de Juno permanecía a lado de la Júpiter, a su lado estaba Minerva y al otro costado Marte a quien le tenia reservada una plegaria especial. Estaba preocupada, si bien

