NARRADOR Para todo romano cualquier acto sanguinario era divertido, claro, siempre y cuando no fueran vidas romanas las que se fueran arrebatadas, nada valía más que la vida de un romano y nada valía menos como la de un esclavo. Aquel rencor se acrecentó en el pecho de las personas, quienes, antes de ser conquistados fueron padre, abuelo, hermanos e hijos, toda esa libertad se vio mermada cuando el suelo de la tierra que los vio nacer parecía temblar ante la marcha de las legiones romanas. Añoraban regresar y volver a ser personas no esclavas. Limpiaron la casa de sus amos. Colocaron sus prendas y zapatos. Les divirtieron como payasos cuando estaban aburridos. Y les usaron como objetos sexuales en las más barbáricas orgias propiciadas por el alcohol que bebían en honor al dios Baco d

