GIA Mis dedos dolían como nunca en la vida y para terminar de completar mi terrible situación en mi cabeza se había formado un enorme hematoma de todos los colores posibles, morado, rojo, naranja, posiblemente si me pidieran describirlo me acabaría todos los colores del arcoíris e incluso seguirían haciendo falta, ahogue un gemido de dolor mientras el medico me sujetaba la mano para examinarlos. —Oh por Juno—Lloriquee mientras sentía como una corriente de dolor me golpeaba fuertemente, Maximilian me miraba con preocupación y después de mirarme por unos breves segundos se cruzo de brazos para aniquilar al doctor con la mirada. —Creo que es suficiente—Exclamó con un tono de enfado, el medico que estaba ocupado analizando lo que ocurría con mi mano aparto la mirada de su minucioso análisis

