NARRADOR Los ojos color ámbar del Legado miraron con seriedad a la mujer de rojiza cabellera que le daba la cara, la piel blanca como porcelana y aquel chal de oso sobre sus hombros le daban un toque imponente, la había mirado muchas veces, pero nunca había hablado con ella directamente pues era su esposo quien entablaba las negociaciones con Roma, el sol descendía entre las gruesas hojas de los árboles y hacían resaltar la claridad de los ojos del romano. —Boudica—Musitó con desdén cuando la mujer seguida de dos de sus vasallos llego a su encuentro, era una reunión concretada por la reina quien caminaba segura, los números la acompañaban, pero también conocía el desempeño militar de Roma en los enfrentamientos bélicos—Debo dejarte claro que no estoy dispuesto a negociar nada. La mujer

