El suelo parecía temblar, los miles de pasos al unisonó daban el anuncio de que un coordinado ejercito marchaba para buscar su posición entre el salvaje prado mientras que sobre ellos aun no hacia su aparición el titan Helios, el leve cantar de las aves y el murmullo embravecido de alguna urraca asustada por el constante bullicio de los bosques adornada el ambiente matutino. Maximilian montaba apaciblemente su fiel semental honrado con el nombre del dios de la guerra mientras que a su lado permanecía fielmente un vexillari (Portador del Vexillum) sosteniendo fuertemente en sus manos el Vexillum (Estandarte de tela con el símbolo de la legión que denotaba la posición del Legado o general). Con unos ojos serios analizaba cada movimiento desde la lejanía y corroboraba que todos ocuparan las

