CAPITULO 52

3763 Palabras

MAXIMILIAN La lealtad de un hombre se probaba en momentos como este, sin dudarlo se había abalanzado contra la lanza sin importar si esta le quitaba la vida o no, era por ello que ahora estaba en deuda. Aurelius llevo a sus labios una copa de vino sin diluir y después le coloco en sus labios una mordaza de tela, a la vez el medico quitaba la armadura y descubría la herida. —No parece haber tocado ningún órgano importante—Informó—Pero hay que sacar el objeto. Después de que el ataque de pánico de Gia fue calmado la mande a casa, no debía presenciar algo como esto estando sus nervios tan alterados, al principio se negó diciendo que esperaría las noticias de la salud de Aelius y regresaríamos juntos a casa, negué esa posibilidad de inmediato, había sido un día largo y debía descansar. —Su

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR