Capítulo Décimo Quinto

1924 Palabras

Los días posteriores a la desaparición de Amira se volvieron estúpidamente monótonos para Nicholas. Es que así se sentía, estúpido; y mientras más pasaban las horas sin saber dónde estaba su esposa, más se desilusionaba de su rol como marido. Se despertaba cada mañana a las 5 en punto, se alistaba y se dirigía a trabajar alrededor de las 6 am. Su vida se había vuelto tan rutinaria y vacía. Almorzaba de vez en cuando y cuando lo hacía, era la comida típica de la cafetería de la empresa ya no salía a almorzar a los grandes restaurantes que solía visitar, ahora prefería no perder tiempo y dedicarse, pura exclusivamente, a su trabajo. Luego, alrededor de las siete de la tarde, regresaba a su casa y se la pasaba esperando frente al teléfono una llamada de ella o tal vez del investigador priva

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