La adrenalina todavía corría en mis venas cuando miré hacia el horizonte, donde las luces de los coches se desvanecían lentamente. Sabía que el final de una era había llegado, pero también era el campo de batalla que había orquestado. Ya no importaba qué había dejado atrás; lo que realmente me preocupaba era el líder del clan, él era el tipo de hombre que siempre estaba un paso adelante y no me daría tregua. Mientras observaba desde la colina, comprendí que tenía que actuar. El caos que había fomentado no solo me había proporcionado una vía de escape; también había debilitado al clan, pero el verdadero poder aún permanecía con su líder. Su figura era sinónimo de control, y su influencia sobre los miembros del clan era palpable. Al final, había un objetivo: desmantelar su dominio y erradic

