El eco del disparo reverberaba en mis oídos mientras la inercia se apoderaba de mi cuerpo. Lucas, yacía en el suelo, y la mezcla de asombro y horror me envolvía. Había matado a un amigo, pero sabía que era necesario. Él se había convertido en una amenaza; había cruzado una línea que no podía ser ignorada. Sin embargo, el peso de mi acción presionó sobre mi pecho, como una losa de piedra. Mientras me mantenía inmóvil, una verdad aterradora comenzó a asentarse en mi mente: matar a Lucas no era suficiente. Su muerte podría ser el catalizador de un caos mayor, pero el camino hacia mi libertad estaba lleno de ladrillos construidos por la violencia y la venganza del clan del que había estado involucrada. Había sido parte de un sistema oscuro, y aunque Lucas era solo un m*****o, su desaparición

