Capitulo 08: Una joya en su corona.

1177 Palabras
Tap, tap~ El sonar de los tacones de la joven y hermosa Reina de solo diecinueve años, la Gorianita Virginia Wiztan se escuchaban por las largas escaleras que se dirigían a ese salón bajo. Virginia posó sus hermosos ojos azules zafiros en el hombre que estaba esperando por ella acompañado de algunos soldados de escolta, como era habitual en él. Ella se sorprendió. Ese atractivo Rey de cabello oscuro y penetrantes ojos dorados estaba vestido con un elegante traje a juego con el vestido de ella. Virginia que creyó que él aprovecharía esa oportunidad para dejarla en mal, al final… No lo hizo. Algo que le pareció muy extraño. No lo había visto ni había sabido nada de él en dos días. Después de la peor noche en toda su vida, esa en la que fue tomada a la fuerza y ese hombre le arrebató su pureza volviéndola su mujer. Ella finalmente terminó de bajar los escalones y él se acercó en silencio y extendió su mano derecha a Virginia. Virginia titubeó por unos segundos, estaba nerviosa, ese hombre le causaba terror. La mirada dorada y fría con la que él le observaba como si ella fuera un pedazo de basura. El aura imponente de ese hombre sin ánimos de querer tratar de buena manera con ella. Virginia ni siquiera podía procesar que la palabra "esposo o marido" tuviera que salir de su propia boca para referirse a ese hombre. Ella no pudo decir ni media palabra sintiéndose minimizada y simplemente tomó del brazo al Rey Lance. ….. Solo unos minutos después, ahí estaban, a distancia de pie frente a ellos… solo los separaban unos diez metros. El Barón Allen Jones y su prometida, Lady Abigail Haltón. "Ella es… ¡Es preciosa!" Pensó Virginia al ver a la prometida de ese hombre por el cual ella… Tenía sentimientos. "Es una mujer realmente hermosa, se nota que es una Maitana por sus rasgos físicos y también que es bastante joven, tiene un aspecto dulce e inocente" "¿Así que ese es el tipo de mujer que le gusta al Barón Jones?" Pensó Virginia un poco decaída. Finamente, la distancia se redujo a solo unos dos metros. En ese mismo momento, el Barón y su prometida hicieron la reverencia apropiada para saludar a sus Reyes Maitanos. — Es todo un privilegio finalmente verla cara a cara su gloriosa majestad, Virginia Wiztan. — Decía Abigail sonriendo emocionada. — Reina. — Mencionó Lance. — Haz omitido el "Reina" que no se te vuelva a olvidar. Abigail se puso pálida cuando fue corregida por el mismísimo Rey y se disculpó repetidamente. — Lo siento, realmente lo siento mucho, me disculpo su majestad, Reina Virginia Wiztan y su majestad el glorioso Rey Lance Lamparth. — Decía la joven de cabello rubio rizado con su voz temblorosa y sus ojos llorosos. — No volveré a cometer ese error jamás. — Suficiente. — La interrumpió Allen apoyando su mano derecha en la espalda de su prometida. Abigail posó sus ojos verdes en él y él le sonrió cariñosamente. Ella se ruborizó y asintió. Todo eso… Justo frente a Virginia. La bella mujer extranjera desvío su mirada del Barón Jones hacía el sector izquierdo de ella. Justo en el que se encontraba el Rey Lance Lamparth de pie viendo con frialdad a las dos personas que tenían enfrente. — El evento dará inicio pronto, será mejor que dejemos este pequeño error en el pasado y vayamos hacía ahí, ¿No lo cree así, su majestad? — Preguntó Allen a Lance. — Sí, tienes razón. — Contestó el Rey para después continuar caminando pasándole de lejos a esa pareja. Virginia caminó justo al lado del Barón, ella sin pensarlo dirigió su mirada de reojo a ese hombre de cabello tan rubio que se veía un poco pálido. Y justo ahí… El Barón también posó su mirada marrón en la misma dirección. Por unos segundos los ojos de ambos se encontraron. Él serio, ella aún más. Virginia apartó primero su mirada y se marchó del brazo del Rey Lance. El Barón volvió a ver hacia ellos, Virginia seguía caminando como si nada sucediera, pero Lance dirigió su mirada por unos segundos hacia atrás. Una expresión burlista en su rostro se mostró. Allen sintió su sangre arder de furia. ¡Era una provocación! Claramente el Rey de Maita le restregaba en la cara que la mujer que Allen amaba, le pertenecía, en nombre, papel y cuerpo. No como si ella fuera un tesoro, mucho menos un trofeo de victoria. Para Lance Lamparth ella era como una pequeña joya que adornaba su corona aún más y demostraba a su "amigo" que él era el Rey y quién tenía todo el poder de hacer lo que le venga en gana. — Señor Jones, ¿Esta bien? — Preguntó Abigail al ver a Allen distraído. Él asintió y se disculpó sonriendo falsamente para ella. •••••••••• 8: 00 pm. La fiesta de compromiso se encontraba en su fase inicial y todos los presentes alrededor del escenario de baile, veían a la nueva pareja bailando con elegancia y viéndose con miradas cariñosas. — ¡Que lindos! — ¡Cuando amor! — Lady Abigail Haltón, lo hará muy feliz, es una señorita perfecta. — Me alegra tanto por el Barón Jones. — ¡Son una pareja preciosa! Se ven tan bien juntos. Esos eran solo algunos comentarios que se escuchaban entre la multitud. Virginia que se encontraba sentada al lado del trono del Rey Lance, veía seriamente a la pareja que ya terminaban su baile. Fue entonces que ella se sorprendió recordando que le tocaba a Lance y ella el siguiente. Sin embargo, el Rey no hizo movimiento alguno y de inmediato los músicos y anunciantes del evento pasaron al baile de todos los presentes, saltándose el del Rey y la Reina diciendo que era decisión de los dos el no hacerlo. Virginia volvió a ver a ese hombre a su lado. — ¿Decisión mía no hacerlo? ¿También tomas las decisiones por mi? — Preguntó ella esforzándose por verse imponente aunque por dentro, se moría de nervios en su torpe intento de encarar a ese imponente Rey. Lance volvió a ver a Virginia sonriendo dulcemente, eso, solo para guardar la apariencia frente a tantos presentes. — Cierra la maldita boca. — Susurró él con una encantadora sonrisa. Virginia se sorprendió. La expresión falsa y dulce de ese hombre a comparación de sus odiosas palabras, solo para que crean que él no le decía nada malo a ella. ¡Humillante! Nuevamente Virginia se sintió no más que un trozo de basura. Ella desvío su mirada sintiendo que quería salir corriendo. ¡Quería huir de todos! ¡Irse de ese asiendo lo antes posible! Antes de que no soportará más y comenzará a hacer una vergonzosa escena. Justo en ese instante. Una mano enguantada de n***o se extendió hacia ella. Virginia le vió y quedó extremadamente sorprendida, ante el hombre que la invitaba a bailar.
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