1. Empezar de cero.
Brooke.
Había terminado la Universidad y por mis grandiosas calificaciones me habían ofrecido un puesto de maestra, así es, me había convertido en lo que un día jure destruir, maestra de matemáticas.
Y aquí estoy, en Boston empezando de cero.
Lejos de todo lo que me recuerda a él.
Lo cierto es que a pesar de que pasen mil vidas y me mude al rincón más alejado de la civilización, jamás podría olvidarme de Andrew. Eso era imposible.
Pero tenía que seguir, se lo debía. Aunque al principio no fue fácil, ahora era un poco menos difícil.
Gracias a Alissa pude sobrevivir, literalmente. Me trasladé con ella al MIT, donde nadie sabría sobre mí, ni sobre lo qué pasó. Vivimos juntas hasta el final de la universidad, bueno, podría decirse que seguimos juntas pero ahora busco mi propio espacio. En especial ahora que ella sale con Matt, un ingeniero súper brillante y súper tímido, el total opuesto de ella y claramente su alma gemela, aunque aún no está lista para admitir eso.
En fin, hace un par de semanas los encontré en una posición comprometedora y poco vestidos en nuestro sofá, él me agrada pero no quiero pasar por lo mismo de nuevo. Además sé que Alissa se queda con él la mayoría de las noches para evitar incomodarme, pero debe ser difícil estar en un pequeño departamento con cuatro sujetos y sin contar que su novio tiene un compañero de habitación.
Había estado buscando departamentos cerca de la universidad pero eran muy costosos, también eran demasiado pequeños o pequeños y costosos.
Ya casi me daba por vencida y juraba que viviría en mi auto para el resto de la eternidad, hasta que me llamaron de uno del que me había enamorado.
Era mi departamento perfecto, amplio, bastante cerca del trabajo y por el precio era una ganga. El de la inmobiliaria me había dicho que ya estaban en trato y eso me desilusionó, pero hace rato me llamó para avisarme que el departamento había quedado disponible y podríamos hacer un trato en el momento que yo quisiera.
* *
Me había mudado hace casi ya un mes y todo marchaba de maravilla, aunque las clases eran agotadoras.
Ahora sé por que los maestros casi siempre parecen molestos.
Por eso lo que necesitaba en este momento era tomar un baño relajante y una buena copa de vino.
Estaba esperando el ascensor para llegar a mi piso cuando alguien a mi espalda se aclara la garganta.
Era un hombre realmente atractivo, alto, con una ligera barba y con unos brazos muy trabajados, no es que yo lo estuviera viendo con una lupa pero era algo obvio, en una mano llevaba una caja de pizza y en la otra un six-pack de cervezas, parece que tenía problemas.
—¿Te puedo ayudar?— pregunté amablemente.
—Si, podrías presionar el botón del cuarto piso por favor— me pidió con una agradable sonrisa.
Y yo como buena samaritana presioné el botón que me indicó.
En cuanto entramos al ascensor le di un mejor vistazo ya que él se encontraba delante de mí —nunca te había visto por aquí— mencioné en voz alta, intentando hacer conversación en medio de un silencio incómodo.
Él sonrió nuevamente —Soy nuevo en el edificio, me mudé al cuatro B— aclaró.
—Que coincidencia, yo estoy en el cuatro A, por cierto soy Brooke Maxwell— estiré mi mano, pero en ese mismo momento me di cuenta de mi error.
Él rió al notarlo.
—Mucho gusto Brooke Maxwell, estrecharía tu mano pero mi cena altamente balanceada no me lo permite— reí sinceramente como hace mucho no lo hacía.
Salimos del elevador en direcciones opuestas, yo hacia la derecha y él hacia la izquierda. Cada piso solo tenía dos departamentos, así que el mío estaba frente al de él.
Empecé a caminar y me di cuenta de algo —No me dijiste tu nombre— le dije a su espalda, él ya casi llegaba a su puerta.
Mi vecino se giró y me dio una mirada que no supe descifrar muy bien —No te conozco, ¿qué tal que seas una asesina a sueldo?— por su tono supe que estaba bromeando y no podía estar más lejos de la verdad —adiós vecina— se despidió.
En cuanto entre a mi departamento me golpee la frente contra la puerta, me sentía avergonzada, terminé dejando mi bolso en la mesa de la pequeña estancia y en eso escuché como sonaba el timbre, me asomé por el pequeño lente de la puerta y resultó ser mi nuevo y misterioso vecino, ¿qué querrá?
—¿Si?— fingí no saber quien era.
Él se aclaró la garganta antes de hablar —Hola, soy tu vecino del cuatro B, no quiero molestar pero, ¿tienes un destapador que me puedas prestar? La mayoría de mis cosas aún no llegan— parecía nervioso —Mejor aún, ¿compartimos mi cena ultra balanceada?— preguntó.
—¿Cómo sé que no está envenenada la comida por que eres un asesino a sueldo?— touché.
Él se rió en voz muy alta —Bien jugado Brooke Maxwell— su risa es suave y a la vez masculina, era peligrosamente contagiosa.
Fui tan rápido por el destapador que casi caigo de cara en el proceso, abrí un poco la puerta y por el pequeño espacio se lo entregué .
—Aquí tiene vecino— antes de salir oculte bien mi collar, el que tiene mi anillo de compromiso y la placa de Andrew, odiaría que empezará a preguntar.
—¿Compartimos cena?— volvió a preguntar.
—No, pero gracias. Tal vez otro día— mentí, pero no sé porque.
—No hay problema, otro día será— me regaló una sonrisa amable, tal vez se dio cuenta —Pero como símbolo de buena fe, déjame presentarme como se debe, mi nombre es Jordan y soy tu nuevo vecino—.