Leyna Quise enseñar mi mejor cara, aquella bondadosa y sin miedos, los cuales, si tenía, pero no los quería mostrar, y que este sin darse cuenta tras mis gestos confiados se esconde una verdadera niña que teme a perder lo único que tuvo una vez, el amor hacia otra persona y no la fe en los demás. —Hola— saludé a su saludo y le ofrecí mi mano. Este aceptó sin romper esa mirada tan conquistadora, y no sé si lo hacía adrede o realmente era así su forma de mirar—. Lorenz ¿no? Asintió y dejé de mirarlo, porque estaba tan nerviosa que empecé a bailar una danza con los ojos, de un lado u otro y viceversa. Éste se dio cuenta y me pidió amablemente que tomara asiento mientras se desabrochaba su americana de la marca Gucci. —Llámame Lars. ¿Quieres tomar algo? —Solo agua, por favor. Sin hacer n

