No creí que Claire sería la enfermera y verdugo de Westley ni mucho menos que terminaría acostándome con ella al venir a Baltimore, pero no estuvo nada mal tomar su inocencia. —Lástima no poder hacerlo de nuevo, aunque todavía nos queda Raquel —pronunció maquiavélica una mis voces. —Sí, después iremos con ella y ya veremos cómo será el desayuno. —Ojalá fuese un trío. —Quizás Raquel lo permita, igual no sería la primera vez. —Pero sí la primera con su hija, además, es mejor que su cuerpo se recupere, en especial con un trabajo tan extenuante. En eso recibí un mensaje de mi pequeña Luna, pero apenas pude leerlo pues una llamada me interrumpió. —Pequeña, ¿estás bien? —No. —¿Qué tienes? —Es el segundo año que paso sin ti y te extraño demasiado —sonreí por lo bajo con el corazón galop

