Lentamente se acercó a mí, y tomo mis manos y me recostó en la cama. Mis manos quedaron inmovilizadas por las suyas, sin decir una sola palabra, quede en medio de sus piernas, su duro m*****o rozando mi cuerpo, su boca apoderándose de la mía, con sus piernas a cada lado de mi cuerpo no podía hacer mucho, igual estaba muy excitada por verlo celoso y que deseara imponer su hombría y posesión. Se incorporó un poco levantando el torso y quitándose su camisa arrogándola al piso, su cara no se inmutaba, deseo y celos en su mirar. -Sé que no debería celarte, pero muchos años me costó para poder hacerte mía y no pienso perderte jamás mi niña -Papi te amo, pero hoy no podemos hacerlo, Michael nos puede escuchar -Michael (dijo en tono despreciativo) controla tus gemidos entonces, yo haré lo mismo

