Sin dudas, nuestras siestas eran esperadas por ambos y, era el momento en que ambos nos prodigábamos los mas tiernos mimos, y los más lascivos momentos, que vivíamos con una intensidad única, a tal punto, que comencé a hacerme controles ginecológicos periódicos ( una vez cada 45 días) dada la intensidad, de nuestras secciones de sexo entre papá y yo. Papá resultó ser el amante perfecto y un dulce en toda la extensión de la palabra, terminamos de almorzar y me dice: “ me voy a hacer la siesta, vienes Ceci?” -Termino de ayudar a mamá y voy,… le contesto. Previa pasada por el baño, me meto en la cama, la tarde estaba fresca, me tapo, y comienzo a sacarme toda la ropa interior, la otra la había dejado sobre una silla papá ya estaba desnudo,.. La habitación estaba totalmente a oscuras y mi

