Si el primer orgasmo fue fuerte, este no lo fue menos. Diferente. La sensación de la boca absorbiendo mi clítoris fue algo realmente increíble. Pero además, mientras lo hacía, uno de sus dedos, no se cual, bien untado en mis jugos, lo fue introduciendo por mi culito. Eso nadie me lo había hecho antes. Esa combinación de sensaciones, la lengua actuando, el dedo excitando mi recto, fue algo explosivo. Bajé las piernas agotada y él se incorporó dejándome descansar unos minutos. Le oí ir al baño, lavarse bien la boca y también el m*****o. En eso sí coincidíamos toda la familia, en ser muy aseados. Medio transportada a otros mundos, lo sentí volver con unos vasos en la mano. Dos cocacolas, para refrescarnos un poco de tanto ajetreo. Yo me incorporé en la cama y él se sentó en el borde. - Papá

