Leo. Mi mandíbula está a punto de reventar. No estoy seguro de qué mierda pensar, le pedí a Swan que estuviera de mi lado a pesar de todo lo que le hecho porque en el fondo todavía creo que ella de alguna puta manera me pertenece. Su dolor. Su felicidad. Su placer. Respiro profundo. Termino el vaso de Ron y subo las escaleras para ponerme el traje que Ada eligió para mí. Como si una puta fiesta fuera la cereza del pastel para mi ánimo. Bajo las escaleras con el traje azul de tres piezas y la pajarita apretando mi maldito cuello, voy directamente a la cocina y bebo el resto de la botella porque necesito estar ebrio para sobrevivir esta noche. Especialmente cuando mi medio hermano el verdadero heredero de todo el puto imperio ha vuelto y no parece que venga a arreglar nues

