Swan. Miro la nada. Sintiéndome atrapada en mi propio cuerpo, sé con certeza que no rendiré, pero no sé qué hare a continuación, es como llevar sobre mis hombros el peso del odio de Leo y créanme, no es algo que pueda manejar justo ahora. Empujo la pequeña toalla en mi maleta para el entramiento de hoy cierro la cremallera y salgo de mi habitación soltando la tensión en mi cuello. Camino por inercia, no parece que tenga alma, incluso cuando llego a casa de Ada y ella me espera en la entrada jalándome al interior de su habitación. -¿Lo trajiste? Parpadeo un par de veces regresando al presente. -¿Qué? Ada me mira y sé que estoy en problemas. -No me digas que lo olvidaste, ¡Swan es mi maldito cumpleaños! Abro la boca para intentar excusarme, pero la cierro de inmediato porque

