Eleonor. La casa estaba a solas, no sé hacia donde se había ido mamá pero ella no estaba, después de nuestra pelea se desapareció y pues, papá todavía estaba en el bufete trabajando. Yo iba de salida hacia la biblioteca, cerraba a las nueve por lo que me tomé un café antes de salir. Al cerrar la puerta, me tomó de sorpresa ver a Michael fuera con su auto encendido. Nuestras miradas chocaron pero, de inmediato la esquivé y me hice como la que no ví a nadie, tratando de ignorarlo. Aún continuaba dolida con él. Sin embargo, lo vi analizarme y antes de que pudiera abrir mi coche para subirme, caminó hacia mí con paso apresurado y me cargó por las malas como un saco de papas. —¡Suéltame! ¿Qué haces? ¡Bájame! ¡Suéltame! ¡Bájame idiota! — empecé a gritar sin importar que me escuchara todo el

