Un mes después… — Ahora ya podemos salir a embriagarnos como se debe porque ya no tengo que volver a ese maldito hospital — dice Rebecca con euforia aplaudiendo a mi lado mientras salimos del hospital en dirección al estacionamiento. Suelto una risa y sacudo la cabeza al mismo tiempo en que me giro a ver a Becca. Está sonriente, radiante. La felicidad que lleva en su rostro es plena y la mía por verla de aquella forma luego de un mes, también. Es insuperable, sobre todo porque fue un mes agotador, tener a Becca sana y salva luego de semanas es todo un triunfo no solo para ella sino para mí también. — Es jueves, todavía tengo que volver a la empresa — le respondo y ella se queja enseguida, entonces me recuerdo —: Pero el sábado está el cumpleaños de Thomas y ambas estamos invitadas. —

