—¿Y no dejaron una nota o algo? —pregunto consternada. —No. Sólo dijeron que eran para ti. Miro entre las desconcertantes flores oscuras en mi mostrador de cocina y mi hermana. Según lo que Jenny dijo, las flores me fueron enviadas al medio día, justo en ese momento yo me encontraba en el trabajo. El repartidor era un chico joven, que sólo explicó, le pagaron por dejar el ramo en mi puerta. —Vamos a deshacernos de él. —Busco entre los cajones, por una bolsa de basura grande. —Nunca estuve más de acuerdo contigo. Lo mejor es que te deshagas de esas flores, me da escalofrío de sólo de verlas. —No comprendo quién las pudo haber enviado. Jenny suspira y mira atentamente las flores. —Ni yo. Llevo la bolsa fuera y la dejo en el bote de basura. Un escalofrío pasa por mi cuerpo, y la sens

