El sol entró por la ventana dando a su cara, así que regañadientes se levantó. Miró su aspecto en la cómoda que residía en la habitación y en el espejo reflejaba a una chica con samblaje seguro, pero ella sabía que por dentro estaba destruida. Miró la estúpida camisa que le pertenecía al gilipolla de Jack estar en su cuerpo hasta terminar un poco más abajo de su trasero y se maldijo por eso, ya que no tenía más ropa y tuvo que dormir con una prenda de ese imbécil, aunque no iba a negar que con ese olor que emprendía la camisa pudo dormir como un bebé. Se acercó a la ventana y está vez con la luz de la mañana pudo comparar el jardín. Era hermoso, había una fuente que lo hacía verse elegante y encantador además que estaba rodeado de todo tipo de flores. Ella no era conocedora de dichas f

