Ella subió a su auto con dirección al bufete de abogados donde ejercía. Miró a su secretaria y a la pasante que platicaban muy a gusto, pero cuando se percataron que su jefa había llegado se quedaron calladas. -bueno días- saludó entrando a su despacho. Tenía un nuevo proyecto en manos así que a toda marcha atendió a la mujer que venía a buscarla. -buenos días abogada- saludó la mujer y ella le contestó amablemente. -quiero que me represente- dijo la mujer con lágrimas en los ojos. -voy a demandar a mi marido por abuso psicológico y físico- dijo la señora -debo salvarme a mí y a mi hija de ese ogro- dijo la señora O'Connor. -claro que si señora seré su abogada- dijo orgullosa de la mujer ya que si su madre hubiera buscado ayuda talvez estuviera con vida y ella jamás hubiera pasado

