Jack miró de nuevo ese documento y bufó enojado por culpa de esa chiquilla embustera. Debía seguir con su venganza, así que debía bajar la guardia y acercarse de nuevo a la insoportable bruja. Manejó con dirección al penhouse de Sabana, debía mantenerse sereno si quería volver a ganarse la confianza de la caprichosa Sabana. Subió al elevador y al llegar al piso de la pelinegra suspiró varias veces para tranquilizar el coraje que esa insolente le propiciaba. Tocó el timbre y no sabía por qué razón se sentía nervioso y no le gustaba esa sensación. Una pelinegra apareció frente al él y tensionando los músculos lo miró con odio. - ¿Ahora qué quieres? - preguntó cortante mente la insoportable pelinegra. Él tragó saliva ya que nunca en su vida se había rebajado a pedir disculpas. -

