Su corazón estaba contenido, estaba preocupado por la pelinegra y los médicos aún no decían nada. —No se preocupe, es normal que la chica se haya asustado después de ese accidente— dijo la enfermera, pero él sabía que ella no se había asustado, todo había sido su culpa. Estaba en la sala de espera, al parecer Hannah había entrado a la habitación de Sabana así que no sé preocupaba, sabía que con la rubia estaría en buenas manos. Un oficial llegó al hospital y se acercó a ellos. —¿Familiares de la señorita Williams? — preguntó el oficial. —Soy el comandante Coleman y estoy a cargo del caso de la señorita— se presentó, pero ellos quedaron confundidos. —¿Cómo caso? — preguntó su prima que estaba junto a su madre. —No lo sabían, el accidente que sufrió la señorita Williams fue un at

