Odette despertó ese cuarto día en el apartamento de Alejandro, su hombro seguía doliendo, aunque en menor intensidad y las pastillas funcionaban bien, aunque quizás lo hizo mayor efecto en ella fueron las compresas frías que él le ponía cada tres horas y también disminuyeron los moretones en su cuello, el ojo y los del abdomen. Alejandro salía por las mañanas, volvía al mediodía a dejarle comida y se volvía a ir si el tiempo lo ameritaba, si no, se quedaba a comer con ella y pasaba el resto de la tarde dándole besos, compartiendo historias y jugando a todo un poco. Se dio la vuelta ligeramente para verlo dormido con sus brazos a los costados y su rostro girado hacia el otro lado, suavemente pasó los dedos por el abdomen y sin querer provocó cosquillas, llevó la mano a su pecho y con cuidad

