La obediencia voluntaria siempre es mejor que la forzada . ( Jenofonte) Leah... –Mis normas, no las tuyas. Por esta noche. Vamos, si ya estás bailando. Puede que incluso nos divirtamos un poco. –¿Cuáles son tus normas? –preguntó él. –Estaba pensando en que me desataras las manos –le susurró ella al oído–. Y en poder hacer lo que quiera hacer. Y, Ajax, cariño, tengo diez años de fantasías acumuladas. –¿Diez años? –Bueno, nos saltaremos los primeros años. En esas fantasías corríamos por un prado y tú me ponías flores en el pelo. Pero las cosas empezaron a mejorar cuando cumplí dieciséis años. –¿Fantasías? ¿Sobre mí? –No pensarás que te dejaba dulces en el escritorio solo para ser amable, ¿verdad? –Pues sí. Significaba mucho para mí. ¿Me estás diciendo que era un cebo?

