El diablo te ofrece el plato, más no te obliga a comer. Falla quien quiere. (anónimo) Tú primero –dijo ella con la barbilla levantada. –. Siento que he estado dando mucho últimamente. No es que tú no des mucho durante nuestros encuentros. Pero siento que yo soy la vulnerable, así que ahora es tu turno. Desnúdate, Ajax. Ajax comenzó a desabrocharse la camisa, después los pantalones, y finalmente se quedó d*****o ante ella. Temblando. Estaba a su merced y no se arrepentía de ello. Leah se aproximó lentamente, con fuego en los ojos. Estiró el brazo, puso la mano sobre su torso d*****o y clavó las uñas en su piel, suavemente. Aquel ligero dolor, igual que la primera vez, fue un regalo que le ayudó a controlar el placer que le tenía agarrado por la garganta. Después, Leah le dio u

