Ajax necesitaba un nuevo plan.
Pensándolo bien, el plan no había salido tan mal.
Seguía casado con una heredera Holt y seguía en posesión de Empresas Holt.
Tenía una esposa, aunque no la esposa que había deseado, pero de esa esposa obtendría los hijos que necesitaba para seguir con su legado.
Un legado del que tenía razones para sentirse orgulloso.
En teoría. En cuanto a Rachel, sus sentimientos hacia ella no eran esenciales para el plan.
El amor, por agradable que hubiera resultado la idea, no era esencial tampoco.
En cuanto al se*xo, había pensado en Rachel durante tanto tiempo que era difícil trasladar ese d***o a Leah.
Leah, que era diez años más joven que él. Leah, que era tan suave.
O al menos lo había sido.
Antes conectaba con él como nadie más podía hacerlo.
Pero ¿dese*arla? Eso podía esperar hasta que se hiciera a la idea.
Para algunos, el se*xo era una necesidad básica como comer y beber. Él no estaba de acuerdo.
Había pasado muchos años sin se*xo. Igual que había pasado sin alcohol. Valoraba el control por encima de todas las cosas, y había borrado de su mente cualquier cosa que pudiera distraerle.
Aun así, no podía mentir.
Había estado esperando con ansia esa parte del matrimonio.
Leah era su esposa. Su esposa de verdad, según el nuevo plan que habían desarrollado esa mañana.
Se lo repetía una y otra vez, intentando que fuese real.Intentando incorporarlo a su visión de futuro. Intentando entender dónde encajaría ella en su objetivo final.
Aquella noche se celebraba un acto caritativo a favor de una de sus organizaciones benéficas, y eso significaba que los asuntos personales tendrían que esperar.
Encontró a Leah en el estudio, con el portátil en su regazo.Se había cambiado la sudadera por una camiseta de manga corta y unos pantalones de yoga. Tenía un boli en la boca mientras tecleaba y, frente a ella, cuatro bolsas de caramelos con el logo de las piruletas de Leah.
–Veo que han llegado tus cosas.
Leah dejó de escribir, levantó la mirada y se quitó el boli de la boca.
–Sí, y tenía algunos asuntos de las que ocuparme.
–¿Una emergencia de chocolate?
–Te sorprendería.
Cosas del control de calidad. He tenido que comprar algunas bolsas de mis productos al azar para hacer una prueba no oficial._ No he encontrado ningún problema, pero creo que algunos de mis caramelos han llegado deformados a las tiendas.
No me hace ninguna gracia.Ya sabes que Holt es mi fabricante. Les pago y es todo limpio, no una cuestión de nepotismo.
–Así que, además de que Holt tenga acciones de tu negocio, tú eres clienta suya.
–Así es.
_ Pero ahora estás casada con el dueño. Supongo que eso significa que las acciones vuelven a ti en cierto modo.
Ahora posees una mayor parte del negocio.
–Es una de las ventajas. Una de las pocas.
–Tal vez sean pocas en esta situación concreta, pero, en general, me parece que has tenido muchas. Siempre dijiste que
querías tener esto. Siempre me contabas tus ideas para la tienda. Rosa, decías. Sería rosa. Ahora hay un color al que llaman rosa Leah, ¿no es verdad?
–¿Cómo sabes eso?
–He leído sobre tu trabajo –cada vez que veía un artículo sobre ella en la red, lo leía.
Y a veces la buscaba en Internet para ver cómo te iban las cosas. Lo hacía porque era agradable saberlo.
Porque era la hermana de Rachel.Era lo lógico.
–Ah, vaya –dijo ella antes de mirar de nuevo a la pantalla–. Perdona, ¿querías algo?
–Se me olvidó mencionar que esta noche hay un acto benéfico al que Rachel y yo pensábamos ir.
Dadas las circunstancias que han rodeado a nuestra boda, estoy seguro de que habrá prensa y estarán todos esperando una historia.
–¿Quieres decir que tenemos que ir?
–Sí. Si no vamos, empezarán a especular. No pienso darles eso.
No le daré ese gusto a Christofides.
De pronto, Leah se llevó una mano a la frente.
–Oh, vaya.
–Sí. ¿Tienes un vestido?
–Tengo varios. Es una mala costumbre que tengo. Comprarme vestidos que no tengo ocasión para ponerme. No me juzgues.
Todos necesitamos un hobby.
–Bueno, en ese caso, creo que nos
beneficia a ambos.
–Supongo.
Ajax se quedó mirándola y vio que ella no le miraba a él. No realmente. No como solía hacerlo. Normalmente, cuando la miraba, veía a la chica de ojos brillantes.
Ahora tenía otro aspecto. No brillaba. Parecía algo cansada. Nunca antes la había visto cansada. Leah era una mujer con mucha energía.
–Tendrás que estar lista a las seis.
–De acuerdo –contestó ella sin apartar la mirada del ordenador.
–Y tendrá que parecer que no tienes ganas de clavar mi cabeza en una estaca.
–No te lo garantizo, cariño –dijo Leah con ironía.
–Se supone que estamos recién casados.
–Y lo estamos. El matrimonio es difícil. Las primeras doce horas son las más difíciles –continuó tecleando sin mirarle.
–Eso parece. Pero debemos intentar que parezca real.
–Es real.
Como bien dijiste, firmé una licencia y juré los votos. Es muy real.
–Ya sabes a lo que me refiero.
–Al amor –contestó ella, y, en esa ocasión, sí le miró–. Quieres que parezca que hay amor. Quieres que te mire embobada para que nadie dude de mi felicidad ni del
tamaño de tu pe*ne.
Lo entiendo.
Ajax sintió una presión en la garganta y calor en la cara.
–Normalmente no hablas así.
–Tal vez sí, Ajax. ¿Cómo lo sabes?
¿Cuándo fue la última vez que tuvimos una conversación de verdad? ¿Hace seis años? No nos conocemos. No pensé que fueras tan imb*écil como has demostrado ser esta mañana, pero, oye, he aprendido algo nuevo.Y tú crees que soy una cría, pero te equivocas.
Estamos aprendiendo cosas nuevas. ¿Qué te parece?
–Me parece que tienes una rabieta porque estás enfadada conmigo.
–Las rabietas las tienen las niñas pequeñas. Yo soy una mujer y estoy de mal humor.
–Entonces, ¿es eso? No estoy acostumbrado a tratar con las mujeres y sus humores.
–¿Y eso por qué?
–Porque no estoy acostumbrado a vivir con una mujer. Cuando una mujer está de mal humor, puedo evitarla.
–Oh, qué encantador. Solo tratas con ellas cuando se muestran cariñosas contigo.
–No es eso. No pretendía ofenderte.
Solo estaba haciendo una observación.
–Mira, entiendo que lo de esta noche es importante. Yo tampoco quiero fastidiarla.
La prensa ya ha empezado a llamarme la novia de repuesto y no me gusta ese apodo, así que me parece bien que la gente piense que estamos teniendo una
aventura apasionada.
–Ese es parte del plan. Mi plan.
–¿El nuevo plan?
–Necesitábamos uno.
–Todos pensarán que hemos traicionado a Rachel.
–¿De verdad?
–Teniendo en cuenta que sustituiste a la novia dos horas antes de la boda, o ella te traicionó a ti o tú a ella.
–No hay por qué hablar de traición. ¿Y si nos hemos dado cuenta de que estábamos realmente enamorados y de que Rachel y yo íbamos a casarnos solo por conveniencia?
Leah sentía como si estuviera atravesándole el corazón lentamente con una daga.Y no entendía por qué le dolía. No tenía que ver con Ajax, sino con el hecho de ser la segunda después de Rachel.
Todos los chicos con los que había salido se habían quedado embobados al ver a Rachel.
Y Ajax la había preferido a ella también.
–¿Crees que la gente se lo tragará?
–¿Por qué no? –preguntó él encogiéndose de hombros.
–¿Y qué hay de lo que pueda decir Rachel?
–Es Christofides quien me preocupa.
¿Qué le habrá contado? ¿O qué le contará?
–Ah, sí. Es verdad. El novio maligno del demonio.
–Tal vez uno de los dos debería...
–Yo –dijo ella. La idea de que Ajax
llamase a Rachel era demasiado–. Yo lo haré –cerró el portátil, se puso en pie y se metió el ordenador debajo del brazo
–. Y después iré a prepararme para esta noche.
–De acuerdo.
–Fantástico.
–Dile... Dile «hola» de mi parte.
Leah agarró el portátil con fuerza e intentó ignorar la tristeza que invadió su cuerpo. Tristeza por él. Por ella.
–Lo haré.
Cerró la puerta de su nueva habitación y agarró su móvil, que estaba sobre la mesilla. Abrió el mensaje que su hermana le
había enviado el día anterior y respondió.
¿Estás bien?
Dio vueltas de un lado a otro con el teléfono en la mano y, cuando este vibró, dio un respingo antes de mirar la pantalla.
Estoy bien. ¿Jax está bien?
El nombre con el que su hermana llamaba a Ajax siempre le había molestado un poco. Tal vez porque le recordaba lo especial de su relación.
Está bien. Se ha casado conmigo, x cierto.
Pulsó Enviar y esperó. La respuesta de su hermana no se hizo esperar.
Dios mío. Acabo de verlo en Google.
Leah esperó, pero no hubo nada más, así que escribió un nuevo mensaje.
¿Eres feliz? No querías a Ajax, ¿verdad?
El teléfono vibró.
No de ese modo. No como hay que querer
para casarse con alguien.
¿Quieres a Alex?
En ese caso, la respuesta de su hermana
tardó más que las anteriores.
Necesito estar con Alex.
No hubo declaración de amor ni de felicidad.
¿De verdad estás bien?
Soy más dura de lo que piensas.
Si alguien pregunta... Leah dejó de escribir y pensó durante unos segundos antes de continuar... di que Ajax y tú ibais a casaros por la empresa.
Di que nosotros nos enamoramos y dejaste que nos casáramos.
especial de su relación.
Por qué?
Leah resopló con exasperación.
Por su orgullo.
Dile que lo siento. A la prensa y a los curiosos les diré lo que queráis. Yo tengo mis propios problemas.
Se lo diré. Y dice que «hola». Envió el mensaje antes de poder borrar la última parte. Casi deseaba hacerlo. Casi deseaba
ocultar esa parte de vulnerabilidad en él.
Gracias. No sé cuándo volveré. Tengo que
ocuparme de algunas cosas. Te quiero.
Yo también, respondió Leah con un suspiro.
Tiró el móvil sobre la cama y soltó un gruñido. Advirtió que su hermana no le había devuelto el saludo a Ajax, lo cual le
molestaba por alguna razón.
Pero eso no importaba en aquel momento. Tenía un vestido que elegir.Tenía que ponerse la máscara porque, fuera cual fuera la historia, seguiría siendo la esposa de repuesto de Ajax Kouros.
Porque iba a ser otra vez como en el instituto..
En vez de ¿A quién le queda
mejor?, el titular sería ¿Quién queda mejor del brazo de Ajax?
Estaba harta de aquello.
Si de ella dependía, sería la despampanante esposa de repuesto de Ajax Kouros, ajena a los flashes y a las comparaciones.
Esperaba que sus defensas lo
resistieran.
les pido un poco de paciencia, sé que las novelas se están demorando muchos. estoy en tiempo de exámenes culminando mi carrera y se me hace muy difícil estar pendiente de las novelas:( me puede mucho al no poder subir las historias, les ruego una disculpa y no, no me olvidé de ustedes. los amo :)