Ethan tomó de la mano a Maleny y la llevó hasta una banca en forma de columpio que estaba detrás de ellos, la sentó a su lado y suspiró —Male —¿Sí? —Tú… —¿Ah? —Tú…—ella lo miró fijamente por unos segundos —, ¿Cómo llegaste a mí? —No lo sé, así como esas novelas coreanas tal vez, solo que no hubo música de fondo, claro, ja, ja, ja —Con lo que sales —Es la verdad ¿no crees? —cuestionó sonriente—, digo, de todas las personas, viniste a chocarte conmigo —¿Te gustó nuestro encuentro? —¿Quieres que te diga la verdad? —Claro —Al principio te odié —Se te notaba —Bueno… en realidad no lo hacía, solo descargué mi frustración en ti, creo que te comenté que en ese momento había tenido un mal día —Sí, pero no me dijiste la razón como tal —Es… mi padre —¿Cómo? —Mi padre

