Maleny le dio una sonrisa juguetona a Ethan cuando se separó y tomó una fresa del recipiente — Eres una caperucita muy mala —susurró él —¿Por qué? — cuestionó en tonó inocente —, yo no he hecho nada —se alejó un poco a la expectativa —, ¿desde cuándo un tierno beso es un delito? —Lo es —Entonces ¿me vas a condenar? —sonrió —Te haría miles de cosas caperucita —la miró de pies a cabeza—, y no precisamente buenas —¿Entonces cosas malas? —utilizó un tono de niña pequeña —, ¿me quieres hacer cosas malas, Ethan? —¿Y lo preguntas? —Por las dudas ja, ja, ja que horror, a veces me das miedo —Es bueno —¿Por? —El miedo te mantiene alerta, ven —se puso de pie —, bailemos. —Es que no sé cómo hacerlo —se avergonzó —Yo te enseño —le tendió la mano —, te enseñaré todo, puede ser dive

