A los pocos minutos ya estaba afuera, se puso algo sencillo, arregló su cabello y bajó saltando en las escaleras, vio a su madre con Ethan sentados frente al televisor —¡Mamá! —Buenos días, pequeña —la abrazó y le dio un beso en la cabeza—, ¿contenta? —Mucho, mucho, mucho —respondió entusiasmada —Me imagino, hermosa, ven a desayunar —la condujo al comedor y le sirvió el desayuno —, ¿es verdad que creíste que Ethan eran yo? —se burló —Ja, ja, ja sí, casi me mata del susto como tú anoche cuando lo vi —¿Anoche? —cuestionó Ethan —Sí, ¿recuerdas cuando estábamos hablando y te dije que llego mi madre? —el chico asintió —, bueno, resulta que bajé y todo estaba oscuro, pero se escuchaban los ruidos en la cocina, así que me acerqué sigilosamente y vi la nevera abierta, seguí caminando y

