Capítulo I
Sábado, 2 de enero del 2219.
-¿Así que Plutón ya viene en camino?
Pregunta la ingeniero en astronáutica con especialidad en Astrofísica Zaphiro Melina Vessel, jovencita de apenas 18 años de edad, 168 cms. Complexión delgada, ojos cafés, largo cabello oscuro y piel trigueña, la especialista de la misión de aquella instalación espacial, construida en aquel planetoide con forma de patata, de poco más de 150 kilómetros de largo, 60 de ancho y casi 200 de circunferencia elíptica.
-Si el proyecto Nix tardó casi 20 años en desvincular y trasladar a esta Luna desde su órbita de Plutón hasta la órbita de Saturno, Plutón alcanzará dentro de 100 años la órbita terrestre.
Dice la doctora Nikita Vessel, médico cirujano con especialidad en biotecnología del espacio, una linda y rubia jovencita de 166 cm., ojos cafés, complexión normal y apenas 16 años de edad.
-Con tecnología de hace 50 años hermanita. –comenta Melina Vessel. -Con la potencia de los nuevos impulsores iónicos, te aseguro que Plutón o cualquier otro cuerpo celeste que deseemos mover, requerirán mucho menos tiempo que el que necesitó Nix para ser trasladada.
Las letras en relieve; A.N.E.E. con una imagen del planeta Tierra mostrando el continente americano con México y Centroamérica al centro en alto relieve; (Agencia Nacional del Espacio Exterior) Resaltaban en la parte superior de aquella instalación construida prácticamente en la cola de aquel planetoide, que dejaba ver a través de la estructura transparente de aquella pirámide de cuatro lados, la impresionante vista espacial del planeta Saturno, con la majestuosidad de sus anillos detrás de Titán, uno de sus más de 50 satélites naturales, que aunque se veía pequeña y lejana, era fácilmente reconocible por la capa atmosférica que la rodea.
-De acuerdo al programa de viaje, el conteo regresivo deberá terminar dentro de 80 años y 266 días.
Dice la especialista de la misión mientras manipulaba un dispositivo portátil en forma de cubo, el cual proyectaba algoritmos e imágenes holográficas de diseños y parámetros tecnológicos, con el cual vinculaba el conteo regresivo con un dispositivo visual instalado en la parte más visible de aquella instalación.
-Según los estándares de velocidad de los rusos que es la única referencia que tenemos, pero si funciona la tecnología y el diseño para absorber impactos de estas instalaciones, y nuestro sistema de detección de asteroides, además de nuestro sistema de defensa y con la nueva tecnología de escaneo espacial, podremos doblar por lo menos la velocidad estimada para cumplir en menos tiempo ese plazo.
-Si por lo menos logramos duplicar y mantener la velocidad de crucero de la astronave rusa, sin ser golpeados por un asteroide, podríamos alcanzarlos en unos 20 años, los rescatemos y estemos de regreso en 40 años, o sea mucho antes de esos 80 años y 266 días que marcará ese conteo regresivo, que ni siquiera se mueve porque aún no inicia la misión, pero si comprobamos la teoría de los agujeros de gusano del abuelo, tal vez terminemos la misión muchísimos años antes, en caso de que no los encontremos, yo me conformaría con 10 años de ida y 10 de vuelta, pero para eso tendríamos que cuadruplicar por lo menos esa velocidad, o sea que tendremos que acelerar a más de 2.000.000 de km/h.
-Meta que veo muy difícil, ya que la velocidad promedio de la Issledovatel era de apenas 500.000 km/h, y en 45 años apenas recorrieron un poco más de 1304 unidades astronómicas de distancia, estableciendo el record de velocidad durante toda la era espacial, hasta que fueron golpeados por un asteroide.
-¡Si lo hacemos por lo menos en 20 años sería estupendo Melina! Yo tengo 16 y tú 18, si no podemos doblar la velocidad de crucero de la Issledovatel y seguimos la travesía sin romper su record de velocidad, cuando regresemos a la Tierra con los rusos y sus hijitos, yo tendré como 96 años y tú 98, más le vale al abuelo que sus teorías sean ciertas y comprobables, porque yo no pienso pasarme la mitad de mi vida a bordo de este planetoide, así que tendremos que aplicar la mayor velocidad posible en caso de que no encontremos ningún agujero de gusano, o cualquier tipo de atajo para rescatar a los rusos lo más pronto posible. –dice Nikita.
-No te preocupes por eso, que yo he estudiado con papá y con los tíos todas las teorías del abuelo, y como me las sé de memoria te aseguro que si hay un agujero de gusano durante el trayecto, lo vamos a encontrar y alcanzaremos a los rusos mucho antes de lo que te imaginas, además papá jamás hubiera permitido que nos enroláramos en esta misión, si no estuviera seguro de que la haremos en mucho menos tiempo del programado, y si no vino él mismo fue porque yo se lo supliqué, porque lo necesitamos desde el centro de mando para dirigirla y ayudarnos, confío en que algo sucederá en la Tierra que nos ayude a terminar con bien esta misión, y por eso lo necesitamos en el centro de mando para que si no susucede, él haga que suceda, además lo tenemos que lograr porque si no papá y mamá tendrán más de 125 años de edad cuando regresemos, así que mejor ya vámonos a dormir para que las horas que faltan para que partamos se pasen más rápido.
Dice Melina Vessel a su hermana mientras abandonaban el lugar para tomar el monorriel, que era el sistema de transporte colectivo de las instalaciones, que las llevaría al área habitacional, que en vez de ser galeras y camarotes comunes donde vivían los navegantes espaciales del siglo XXIII, más bien era como una pequeña ciudad, con casas familiares automatizadas, construida lo más parecida a una ciudad de la Tierra, para hacer más llevaderos los largos viajes espaciales de los tripulantes, una ciudadela de poco más de 200 edificaciones donde había escuelas, centros comerciales, hospitales, cines, calles y avenidas, áreas verdes con un bosque natural, áreas deportivas, un sistema de iluminación con un Sol artificial que emulaba los ciclos de los días y noches terrestres, y hasta un lago artificial de más de 500 metros de diámetro, construido en el seno de un cráter de impacto adyacente a aquella ciudad nombrada Villa Lago Nix, protegida por un resistente domo atmosférico de más de 1 kilómetro de diámetro, que se encontraba a unos 50 kilómetros de distancia del área de propulsión, rodeado de altas torres defensivas y los propulsores iónicos, que más parecían rascacielos que sobresalían más de 50 metros por sobre la pirámide de contención atmosférica, instalada en la parte trasera de aquel planetoide, que alguna vez formó parte del sistema de satélites naturales de los planetas enanos Plutón y Caronte.