Después de la cena, Marcos y Maybe se retiraron a su dormitorio a darse una ducha y a cambiarse de ropa. Más tarde, volvieron con los demás al salón. ―¿Ustedes conocen el edificio de Las Américas? ―preguntó Marcos. ―Sí, está cerca de aquí, ¿quieres ir? ¿Hay alguien a quien quieras visitar? ―Sí, mi abuela vive allá y quiero ir a buscarla. ―Vamos, yo te llevo ―ofreció Luis. ―Gracias. Poco rato después, los dos jóvenes volvieron con la anciana. Aquella noche se quedaron conversando hasta muy tarde. Marcos les contó toda su historia y la abuela Norma también contó su versión. Maybe lo pudo entender todo. Y pudo comprender mucho mejor lo vivido por Marcos y su familia y por qué apreciaban cada minuto juntos. ―Ya está listo su viaje, mañana a las tres de la tarde vuelven a su tierr

