Marcos bajó de la camioneta, ya no podía seguir esperando. Iba a avanzar hasta la casa cuando Teresa apareció frente a él. ―¿Teresa? ―Tranquilo, todo va a terminar, incluso para mí. ―¿Qué dices? ―Tú me dejaste ir, ya aceptaste mi partida, pero ellos no, y no por amor, precisamente, ellos quieren lo que creen me pertenece a mí. ―¿Qué es eso? ―Lo único que siempre han querido de mí. Dinero. ―No entiendo. ―Ellos quieren quitarte a Camilito para quedarse con tu dinero. ―¿Y Maybe? ―No te preocupes, no la tocarán. ―¿Qué pasará? ―Me iré, tú serás feliz, y nuestro hijo crecerá siendo muy amado. ―Teresa... ―Ella es la mujer indicada para ti. ―Te amé. ―Lo sé, mi amor, me amaste y sé que hubieras seguido luchando por nuestro amor el resto de nuestras vidas, pero no, yo n

