Al llegar a la ciudad donde hasta hace muy poco tiempo vivía, no puedo negar que me invade la añoranza en cierto modo... Aquí experimenté los primeros días sin Vanko. Odié este lugar los primeros meses que viví aquí, creía que apartarme de Odessa era lo peor que me podía suceder. Porque me estaría apartando de las que yo consideraba a capa y espada mis amistades y del hombre que yo soñaba con que era el que quería amar y convertirlo en mi único norte. Yo estaba constantemente sola en nuestro nuevo apartamento, mi madre llegaba a las siete de la noche, agotada y exhausta, a duras penas con ánimo para cenar junto a mí. Me encargo de llegar con energía a casa, no quiero que mi mamá se dé cuenta de todo lo que me ha estado pasando en tan solamente una semana. El taxi me deja en todo el f

