Al salir de la universidad, mi mente transcurre a diez mil pensamientos por minuto...
Y soy brutalmente interrumpida por el incesante sonido de mi celular, rebusco en el bolso para atenderlo, supongo que se trata de mi mamá.
Pero al ver la pantalla me sorprendo, es mi suegra.
—¿Por qué tienes que llamar tantas veces, niña?—, creo que es una falta de educación ser tan insistente, si llamas a una persona y la primera vez no te atiende, simple y sencillo dejas de insistir y esperas como la gente normal que te devuelvan la llamada y punto. —Irrumpe la madre de Vanko con su habitual tono ligero y grave.
—Lo siento, señora Bogdana, no era mi intención fastidiarla... —, pensé que podría ser un tema de mala conexión y que por eso no atendía mi llamada, yo... Solo quería hablar con usted para que organicemos la fiesta de Vanko este sábado. —, ya que hoy no podré verlo. —Digo con suavidad, nunca soy agresiva o grosera con ello, a pesar de que ella jamás ha sido ni siquiera cortes conmigo.
—Todo el tiempo dices lo mismo, las personas tenemos ocupaciones y no estamos para las niñerías de ustedes. —, no necesito nada para organizar la fiesta de mi hijo, ya he encargado sus pasteles favoritos y bajos en grasas tal como le gustan a él, todo lo concerniente a aperitivos y una buena música... —, si quieres venir puedes venir, o si la insulsa de tu madre te deja, por supuesto, porque como ella considera que eres la única santa del mundo y que mi Vanko no es digno para ti, no quiero que se entere y termine por armar un espectáculo arruinando el día especial de mi bebé. —Manifiesta con seriedad y puedo escuchar como carraspea su garganta de forma incómoda.
Joder... Todo lo que tengo que aguantar...
¿Se puede ser menos empático?
Creo que no conozco a nadie que lo sea...
Lo peor, es que parece no esforzarse en ser tan pesada y abusiva, le sale natural.
Insulta a mi madre, me llama intensa, y rechaza mi propuesta de ayudarle a planificar un bonito cumpleaños para mi novio, nada de lo que hace mi suegra tiene sentido.
—Juzgo que debería dirigirse con un poco más de respeto hacia mi mamá. —, y con respecto a la fiesta... Me gustaría me asignara alguna cosa por hacer, no quiero llegar con las manos vacías, o ser un invitado más en la fiesta de mi novio. —Declaro con entereza, no puedo dejar que llame y haga lo que le dé la gana todo el tiempo.
—Ajá, Nyura, no estoy para malcriadeces. —, tengo una lista importante de pacientes, una vida ocupada... —, y un sinfín de obligaciones que no incluyen lo que a ti te parece bien, y lo que no te parece... —, y ni que fueras la esposa de Vanko para querer pleitesía en su celebración, solo eres una novia informal, cálmate y no te des tantos golpes de pecho que sencillamente no lo amerita. —, cuando estén casados ya veremos si estás capacitada para comportarte como adulta y tener el protagonismo que tanto ansias. —Espeta contrariada y su tono de voz empieza a sonar como si estuviera hastiada y enfadada.
Inhalo aire y respiro dos o tres veces con fuerza...
El bullicio de la calle y la conversación con mi suegra me están dejando sin energía alguna...
Son dos cosas que no soporto y que siempre me han parecido fastidiosas, los transeúntes imprudentes y las suegras venenosas.
Siempre he sido respetuosa con Bogdana y por algún motivo, ella se esfuerza en querer joderme la vida de distintas formas, es como que "Pateemos el culo de Nyura".
Cuando me case con Vanko, no iremos a visitarla ni siquiera el día de las madres, por perra.
—El tráfico y la concurrencia de personas no me permiten seguir la conversación. —, tengo que tomar un bus, iré a Kiev según mis planes. — feliz día, señora Bogdana, que sea un viernes productivo para usted. —Me despido con educación y cuelgo la llamada para no darle tiempo de responder nada, no quiero seguir escuchando sus insultos.
Y así despreocupada camino para tomar el metro que va a conducirme hasta mi nueva casa.
Tengo que organizarme para empezar con mi sorpresa para Vanko, esperando que eso sea lo único bueno en mi vida.
Al llegar a mi apartamento empiezo por bañarme, no voy a ir a tener sexo desenfrenado con mi pareja con el cuerpo oliendo a sudor y a asientos de lugares públicos.
Después de estar bañada y secada, escojo el atuendo que usaré... Decido utilizar una falda negra con un top verde agua que me hace una figura espectacular, y es el color favorito de Vanko.
Tomo una chaqueta de jeans para taparme, andar en el metro con poca ropa no es tan buena idea, los hombres aún no están preparados para ver a una mujer vestir bien y sexy.
Al estar lista, me entra una especie de curiosidad por los juguetes sexuales que he comprado...
Creo que Vanko y yo tendremos una experiencia espectacular empleándolos... Nunca nos hemos atrevido con ese tipo de juegos.
A pesar, de que ambos hemos sido siempre sexualmente muy buenos y abiertos.
Destapo la caja de juguetes que he comprado y una especie de ráfaga de calor invade mi cuerpo, no puedo contener la excitación, ni la emoción de solo saber que las caricias de Vanko van a hacer temblar mi cuerpo de pulsaciones de placer y atención...
Ni hablar de los nervios que me consumen al saber que vamos a tener sexo anal... Es un placer culposo que hemos experimentado. No puedo negar que me duele, no obstante, el placer que te regala la práctica de esa actividad, es simplemente imposible de explicar con palabras, y opino que intentarlo con un dilatador anal metido en mi culo, y la emoción que causará a Vanko el hecho de verme con algo especial para él, además de la sorpresa de no esperarme y que yo esté ahí... Como siempre he estado para él, será el plus necesario para que nuestra relación vuelva a ser como en sus inicios...
Dos amantes que se prefieren de forma desesperada y que están dispuestos a entregarse en cuerpo y alma en un duelo de pasiones, placeres, orgasmos... Y muchísimo amor, porque estoy convencida de que con toda la práctica s****l lograré recuperar el corazón del hombre que amo con fervor y que me enciende con tanta facilidad, que solo imaginar su rostro ocasiona que mis bragas se sientan húmedas...
Dios mío...
Estoy tan lista para ver su cara de desesperación por follar mi trasero...
Decido aplicarme el perfume que he comprado en la Sexshop que dice "Feromonas" para potenciar mi atractivo y que todo sea como lo he soñado.
Me siento como una adolescente que nunca ha tenido la oportunidad de disfrutar del sexo con plenitud...
Y la verdad, mientras vivía con mi madre, todas las veces que tuve la oportunidad de acostarme con Vanko, fue en campamentos, escapados y nerviosos de que Melba se volviera completamente loca de atar y saliera a buscarme por todos lados... Y un par de ocasiones, íbamos a reuniones de amigos en común y terminábamos liados en las habitaciones de la casa donde se efectuará la reunión, siempre yo llegaba al orgasmo cuando escuchaba el incesante tocar de la puerta para que saliéramos.
A Vanko, eso le ponía muchísimo.
Y no puedo negarlo, a mí también.
Mientras sus estocadas eran cada vez más profundas y consistentes, mi clítoris ansiaba que él golpeara una y otra vez... Y el llamado del otro lado, algo como "Salgan de ahí, puercos, vayan a un hotel" mientras la puerta no deja de ser tocada, hacía que yo explotara de placer.
Me repaso una última vez y alejo los pensamientos demasiado sexuales de mi cabeza.
Decido, llamar a Yara, a ver si tiene algún último consejo que darme. Mi mejor amiga siempre es muy honesta conmigo y tener los consejos justos, en muchas ocasiones me ha sugerido comportamientos que podrían gustarle a Vanko en el ámbito s****l, y siempre han sido acertados, por ende... La adoro.
El teléfono suena una y otra vez, y no recibo respuesta alguna de Yara.
No sigo siendo demasiado insistente, por seguir el consejo de mi adorada y querida suegra Bogdana.
Cierro con cuidado la puerta de mi nuevo hogar y me conduzco a tomar el transporte, el plan está hecho, voy a colarme por el balcón de Vanko, usaré el baño trasero para ponerme el dilatador anal, y entraré a su cuarto vestida de zorra...
O realmente estoy siendo tonta al decirlo...
Sin ropa, con una cola de zorra.
Vanko es un hombre afortunado, no todos tienen la oportunidad de tener una compañera tan atrevida como yo, y hoy... Me ocuparé de hacérselo saber con hechos.
Es decisivo ahora sí. Vanko aprenderá a cuidarme, valorarme, y hasta a darme mi lugar con su indeseable madre...
Mis movimientos y mi locura van a convencerlo de que yo soy todo lo que él necesita.