**THAYER** Ella me miró entonces, con esos ojos que parecían querer descifrar si yo sabía más de lo que decía. Y claro que sabía. Esa confesión era la llave a todo lo que había planeado. Mi mente ya estaba trabajando a toda velocidad. Editaría esas palabras cuidadosamente para que mi padre escuchara cada sílaba y entendiera la verdad: Seraphina era materialista hasta los huesos y no sentía nada por él más allá del dinero y los lujos que le ofrecía. Era perfecto. Mi padre perdería toda esperanza en ella y yo habría cumplido mi objetivo: vengarme de ambos. Ella no tendría el dinero de él, y él no tendría a Seraphina. —Yo soy de las chicas que hace de todo para salir adelante —continuó ella con una voz tranquila pero firme—. No me gusta depender de nadie, aunque me gusta darlo todo en u

