Completamente ansioso, pero agradecido por haber logrado entrar al palacio y por haber llegado sin problemas al anexo donde sabía su amada trabajaba, el conde Urzette miraba a todos lados, lleno de expectación, y es que, por fin, tras casi medio año de camino y recuperación, él al fin se encontraría con su amada familia, esa por quien había soportado tanto, pues definitivamente creía que valía la pena si al final estarían juntos para siempre. Antoine estaba tan emocionado que ni siquiera podía apartar los ojos de la puerta y, cuando escuchó unos pasos apresurados llegando hasta donde él estaba, sonrió enorme, por eso fue una sonrisa lo primero que Teoh vio de su padre antes de tirarse a sus brazos, tan feliz como hacía meses no se sentía. Y es que sí, definitivamente le hacía feliz que s

