El viaje del Conde Antoine Urzette hacia la capital del reino de Tassia fue una travesía marcada por la recuperación de su salud, un proceso lento, pero notable que sorprendió a todos los que le rodeaban. Este noble caballero, ahora conocido por su fortaleza y su espíritu indomable, decidió trasladarse hacia la capital, lo que resultó ser una oportunidad para su renacimiento físico y emocional. A lo largo de los años, el Conde Urzette había batallado contra una enfermedad misteriosa que le había robado poco a poco la vida. Sus periodos de lucidez eran escasos, y su fuerza se debilitaba con cada día que pasaba. La situación parecía irremediable, incluso para aquellos que más le querían y le cuidaban. Sin embargo, una chispa de esperanza surgió cuando se encontró con un adolescente que nadi

