CAPITULO 37

2859 Palabras

MASHA —Estoy vivo, pequeño saltamontes —el tono ligero de Simón logra arrancarme una sonrisa, aunque esta no llega a tocar mis ojos. He estado acostada sobre su pecho durante horas, negándome a enfrentar mi realidad, huyendo de las consecuencias de mis actos. Después de destrozarle los autos a mi hermano en un arrebato de furia, llamé a Lucca. Le conté lo sucedido, y sin hacer preguntas, me ofreció su casa. Mi piso sería el primer lugar al que Eros iría a buscarme. Y no estoy lista para eso. Acepté con alivio. No quería estar sola con mis pensamientos. No después de lo que hice. Además, Susan y Simón están aquí, mis refugios en este caos interminable. Los obligué a que me contaran lo que había pasado y henos aquí. Ahora, Susan duerme, y yo permanezco aquí, acurrucada contra Simón, com

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