MASHA Los gritos. La sangre. Los ojos vacíos de Simón, su luz extinguida en un parpadeo. La sangre empapando las sábanas blancas. La pérdida de lo mas preciado. La muerte de Donatelo. La imagen de Alex siendo degollado, su garganta abierta como la página rota de un libro que jamás podré volver a leer. La última mirada de mi padre antes de que se lo llevaran, impresa en mi memoria como una maldición. El hedor a muerte y carne pútrida lo impregna todo. Se cuela en mis fosas nasales, en mi piel, en mi garganta. Me ahoga. Llevo las manos a mis oídos y los tapo con fuerza. Quiero que todo eso desaparezca. Pero no lo hace. Las imágenes se han incrustado en mis retinas como espinas ardientes. Cada parpadeo es un recordatorio, una pesadilla infinita. Es un gusano que poco a poco

