Volví a ingresar al hospital y me fui directo a la habitación de mi mamá, necesitaba habla con ella.
–Mamá –le dije decidida –después de lo que papá hizo no voy a permitir que te siga haciendo daño.
–No hija, yo tampoco, puedo estar muy dolida, pero me engaño y eso no se lo voy a perdonar nunca.
– Te quiero proponer algo.
–Dime hija.
–Quiero que nos vayamos de aquí
–Pero hija, donde nos iremos, tenemos todo acá
–Vamos a Italia, ayer me sugirieron que terminara mis estudios en esa universidad y yo acepte.
–Mmm hija es algo muy drástico- me dice un poco dudosa.
–Si mamá, pero sé que si te quedas acá vas a sufrir más y yo no quiero eso.
–Tienes razón-inician a salirle algunas lágrimas, le toma la mano y le doy un beso.
–Le pedí el divorcio a tu papá, ingrese hace poco y le dije que no quería seguir con él después de esto. El acepto.
–Bueno, después de que salgas de aquí y firmes el divorcio nos iremos.
–Si hija, ahora ve a casa con Lucia, te quedaras con ella por el momento.
Me despedí de ella y me fui con Lucia a su casa.
–Hija ve a darte un baño y luego bajas a comer.
–Bueno, ¿en qué habitación me quedaré?
–En la segunda-dice apuntando hacia arriba.
–Bueno, gracias. - la verdad no podía pensar en nada, ni en que me quedaría al lado de la habitación de Romeo.
Me fui al cuarto, busqué algo de ropa y me fui al baño. Ingresé me estaba quitando los zapatos, el pantalón y estaba por quitarme la ropa de arriba cuando vi que alguien me estaba observando.
–Así que quieres repetir–me dijo Romeo con tono seductor, lo mire y solo estaba envuelto en toalla en su cintura, trague un poco de saliva al ver su torso y brazos marcados.
– Estúpido, sal de aquí–digo apuntando a la puerta.
–Tranquila, ya salgo–dice con una sonrisa de costado.
Pasa por mi lado y me da una nalgada, nada más le pude dar una mirada, ya que salió más rápido que un rayo. Le puse seguro a la puerta y me terminé de desnudar y me di un largo baño. Me dije a mi misma que tenía que dejar de llorar, o eso les haría daño a mis bebes. Salí de la ducha y me fui rápido a mi habitación, me vestí y bajé a cenar.
Tenía tanto apetito que me fui directo a la cocina y vi un pote con fresas, se veían deliciosas. Me fui directo a ellas, pero Romeo las tomo. Me quedo mirando y se burló. Estaba a punto de irme , pero me moría por comer fresas se veían deliciosas.
–En el refrigerador quedan, pero no te las comas todas.
–Gracias.
Saqué algunas las lave y las puse en un pocillo y me fui a la sala para comer. Estaban todos. Saludé a don Pedro y me senté a disfrutar de mis fresas. En un momento despegué la visa y vi como sus padres nos miraban, en ese momento me di cuenta de que ambos estábamos comiendo como locos. Me sonroje un poco trate de comer despacio.
Luego pasamos a la mesa, una de las sirvientas nos inició a servir la entrada, era de atún, yo con solo sentir el olor me dieron náuseas, le pedí a la señora que nos sirvió que me lo retire y trate de sonar lo más amable posible, para que no se ofendiera.
–Cariño que pasa, esa era tu entrada favorita.
–Lo siento, es que en Italia comí y me hizo supermal desde ese día que no como atún- traté de excusarme.
– Y a ti Romeo que te pasa, estás pálido.
En ese momento miré a Romeo y estaba muy pálido. Se levantó de la mesa y subió corriendo las escaleras. Internamente, me moría de risa, sabía que en algunos de los casos los hombres iguales sentían los síntomas del embarazo.
(…)
Hoy mi mamá firmo los papeles del divorcio, está dolida, pero trata de aparentar que está bien, ya decidí que le voy a contar sobre mi embarazo cuando lleguemos a Italia. Pasamos a recoger las pertenencias más valiosas que teníamos y nos fuimos a la casa de los Risso, hoy sería nuestra última noche con ellos. Mi madre se quedó en una de las habitaciones de abajo, mientras yo seguía quedando arriba. Me fui a duchar y luego me vestí para bajar a cenar.
Romeo
Julieta nos contó que mañana se irán para siempre de acá, me debería hacer feliz que ya no veré a esta bruja, pero no entiendo por qué me pasa lo contrario, quiero que se quede con nosotros. Necesito hablar con ella respecto a lo que paso entre nosotros. Esta noche planeo saber si es cierto que no siente placer conmigo.
La cena terminó, estuvimos hablando en la sala durante un largo rato. Después cada uno nos fuimos a nuestros cuartos, en el piso de arriba solo estamos los dos, así que nadie me verá. Iba caminando al cuarto de Julieta con su colgante. Toque la puerta.
–Adelante.
–Permiso, te venía a dejar esto–digo levantando la mano para mostrarle su colgante.
–¿Por qué lo tenías tú? –pregunta nerviosa.
–No lo recuerdas, me lo dejaste en el hotel esa noche –le digo de forma coqueta.
–Dámelo–dice enojada.
Inicia a caminar hacia mí, se nota que está furiosa por la manera en que me mira.
–Con una condición– vamos a ver si acepta.
–¿Qué es lo que quiere don Romeo?
Me mira directo a los ojos y me lo dice sarcásticamente, yo camino directo a ella y veo como se pone nerviosa.
–Esto–la tomo de la cara y le doy un beso, le quiero ver hasta dónde va a llegar, siento como nuestro beso se va profundizando y de un momento a otro ella se separa y me da una bofetada. Yo enojado la vuelvo a tomar y la beso demandantemente, ella me abra y luego se cuelga de mi cuello sus piernas rodean mi cadera y yo comienzo a excitarme. Ella empieza a besarme salvajemente, y tenía el control, pero ahora solo me estoy dejando llevar.
–Julieta me estás volviendo loco.
Ella se separa y se inicia a reír
–Así que te vuelvo loco y se nota
Hace señas hacia mi m*****o que está erecto.
Me pongo de pie y quedamos frente a frete, quedamos un momento en silencio.
–Pues con esto puedes confirmar que no me produces nada, en cambio, yo a ti– ella se larga a reír–vete del cuarto–dice apuntando a la puerta.
–Con esto puedo comprobar que eres una Bruja, toma aquí esta tu maldito colgante–no estaba seguro de lo que iba a decir ahora, pero estoy furioso –pero nunca voy a olvidar que Julieta se entregó solita por primera vez a un hombre y ese hombre fui yo.
Ella me dio una mirada llena de odio y me dio una bofetada, con esto pude confirmar que era verdad.
–Vete estúpido.
Salí de su cuarto, pero me fui directo al baño necesitaba darme una ducha fría.