Flor Todo esto es un martirio, en algún momento de mi vida, pensé que Emilio era buena persona, pero veo que no. —¿Qué tanto piensas muñequita? —dijo llamando mi atención. —En como arrancarte el corazón —respondí, vaya que sus ojos se abrieron de par en par y su sonrisa cínica salió a la luz. —En eso estamos de acuerdo, ya me arrancaste el corazón, ahora me perteneces, ahora eres y vas hacer mía, quieras o no —vociferó el muy imbécil. —Primero muerta, antes que dejar que un imbécil como tú ponga sus asquerosas manos sobre mi —dije mirándolo fijamente, antes que todos no quiero que el vea que tengo miedo, pero no miedo de él, no, miedo a lo que pueda hacer Lorenzo cuando se entere. —Lo de mis manos asquerosas lo podemos solucionar, se muy bien que cuando te tenga en mis brazos vas a

