(46) La puerta de inmediato empieza a sonar con fuerza, de ante mano sé que son los puños delgados de mi querida suegra Patricia, quién siempre se preocupa por mí. Pero esta vez, estoy agradecida de que esa puerta fuera cerrada con seguro, así nos dejaría aclarar todo lo que teníamos dentro. -Te perdonó.-Murmuró mí esposo con sus labios delgados mientras mira hacía el suelo desganado. Sé que está cansado, lo veo en sus ojos marrones que lucen unas bolsas negras bastante inflamadas. Y de repente, la fuerza de mi delicada y delgada suegra, logra abrir la puerta con facilidad mientras nos miraba asustada, luciendo su cabellera rojiza despeinada. Por otra parte, ella se lleva la sorpresa de vernos vivos y salvos, mientras que su respiración es irregular. Demian sin más, se ríe de su madre

