(49) La simple y delicada mirada de Kyle lo decía todo. Él estaba desconcertado, no sabía ni que decir o que hacer. De inmediato pude notar que no era algo grato para él. Sus dedos de un momento a otro se tensaron, haciéndose en forma de puño. Podía ver la impotencia que Kyle tenía en el cuerpo, así que para no sacarla enfrente de mí sólo dijo: -Tengo que irme.-Se levantó de su asiento, aventando su servilleta hacía el suelo mientras sale del lugar con rapidez. -¡Espera...!-Grité desesperada mientras solo podía ver su espalda fornida, viendo como salía de mi casa, huyendo de mi bebé. Me sentí completamente rechazada, de inmediato mi garganta se cerró y mis ojos se empezaron a inundar de lágrimas. Me había destrozado la forma en que me rechazo a mí y a mí bebé. Pero el dolor no duró m

