(50) -Sé que serás un buen padre.- Murmuré mientras le jalaba y acariciaba el cabello, abriendo un poco más mis piernas, mostrando también un poco más de escote, dejando mis pechos al aire libre.-Un buen padre.-Repetí coqueta mientras Demian seguía recargándose en mis rodillas, abriendo cada vez más de mis piernas hasta ver mis pantaletas de color blanco con encaje. Sus manos escurridizas se van acomodando lentamente en mí v****a, masajeándome con lentitud. Mi piel se eriza al primer contacto con sus dedos, mientras recargó mis manos en su escritorio de madera fina, dejando caer mi cabeza hacía atrás, mientras mi estómago se empieza a llenar de mariposas, mientras que cada vello qué yo portaba, se erizaba con su toque de sus dedos largos y delgados. Pero lentamente empezó a sacar su man

