Capítulo 40

1429 Palabras

Había llegado la hora de compartir sus votos. En la elegante mesa, estaba un cojín con sus anillos entrelazados, una tarta, un pequeño plato con sólo dos dátiles y dos copas con leche líquida, además de una pequeña copa que contenía miel. Zabdiel llegó hasta ella. -Estás hermosa, mi amor. -Tú estás impresionante- le susurró ella. él sonrió y tomó el pequeño cojín de donde extrajo una sortija, luego la tomó de ambas manos y la miró directamente a los ojos. -Isabella. . . Desde que te conocí y me miré en esos hermosos ojos, sentí que mi vida cambiaría, y estoy inmensamente feliz de no haberme equivocado. Amarte me hace sentir inmensamente feliz, que me ames me hace sentir el más afortunado de todos los hombres. Pido a Alá, bendiga este amor eternamente, porque no hay nada que desee más q

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